
JAÉN - LA GUARDIA – PEGALAJAR – CAMBIL – HUELMA – BEDMAR – GARCÍEZ
– JIMENA – ALBANCHEZ – TORRES - MANCHA REAL – JAÉN
Esta ruta recorre el sudeste de la provincia guiada por destacadas intervenciones de
A. de Vandelvira en la arquitectura religiosa, ya fuera en encargos diocesanos o
privados, a través de un espléndido paisaje natural como es el Parque Natural de
Sierra Mágina. En ella visitaremos desde significativas villas señoriales a otras de
nueva planta, fruto de la colonización llevada a cabo en el siglo XVI al sur de Jaén, con
destacados hitos además en la arquitectura militar y civil.
Para realizarla en su integridad esta ruta se necesitan dos días o, al menos, día y
medio. También podría dividirse en dos: una, que comprende el trayecto Jaén-
Huelma, y otra, Jaén-Bedmar, que recorre en sentido inverso la secuencia aquí
propuesta. Ambas de una sola jornada con salida y regreso a Jaén.
LA GUARDIA
A 5 Km de Jaén por la autovía E-902 se encuentra esta villa, que como su nombre
indica se erige en defensa de la capital tras la conquista cristiana de Jaén en el siglo
XIII. Anteriormente fue un importante centro visigodo, asentado sobre población ibera
y romana (Mentesa) e incluso más antiguo aún, sobre yacimiento neolítico. También
bajo la dominación musulmana, La Guardia tuvo rango de capitalidad dentro de la cora
de Jaén. Convertida en señorío en 1331, en el siglo XVI en manos de la familia Messia
alcanza su mayor esplendor con el matrimonio de don Rodrigo Messia y doña Mayor
de Fonseca.
Elemento esencial, obviamente, de la villa es su castillo, que ocupa una gran
extensión en la cota más alta y llana de la población. De origen árabe, el conjunto de
torres, el recinto y la iglesia de Santa María que alberga dentro son transformaciones
cristianas góticas y renacentistas, de las que destaca el conjunto del alcázar en el
extremo norte, ciudadela de planta regularizada con cuatro torres con la descollante
torre del Homenaje habilitada para residencia de los señores de la Guardia y en la que
se dan la mano bóvedas de crucería gótica con ornamentaciones renacentistas. Del
mismo modo ocurre con la iglesia, arrimada a la muralla, de la que sólo quedan los
muros perimetrales y la torre con remate del último cuarto del siglo XVI, obra de
Francisco del Castillo, “El Mozo”.
El Convento de Santa Catalina, de la orden de Santo Domingo, a los pies del castillo,
es fundación del célebre predicador Fr. Domingo de Valtanás (1530). De él se ha
perdido la mayor parte, subsistiendo sólo una parte del claustro y la iglesia, que bajo la
advocación de la Asunción, ejerce de parroquia. Ésta es sin embargo lo más brillante
y una de las obras señeras en la carrera de A. de Vandelvira, quien interviene en ella
en 1542, sobre una traza anterior, que transforma en un espacio vandelviriano en el
que vemos el tipo de pilar que luego se aplicará en la catedral de Jaén y un derroche
de virtuosismo canteril en la bóveda del presbiterio y en la del crucero. Dicha
intervención se hace bajo el auspicio de Rodrigo Messia y Mayor Fonseca, aunque al
final la iglesia (que no se llegó a terminar del todo) y el convento alargan su
construcción en el tiempo, dando entrada al arquitecto Francisco del Castillo, “el
mozo”, a quien corresponde el tramo de los pies.
Próximo al convento se encuentra el antiguo lavadero, recientemente restaurado y
rehabilitado como centro cultural, obra del pasado siglo de notable interés constructivo
y antropológico.
No lejos del anterior, en la plaza de Isabel II, encontramos la otra huella relevante del
Renacimiento en La Guardia, la Fuente pública, del tipo pilar-abrevadero, datada en
1566, si bien con reformas del siglo XIX. Su formato apaisado con cinco caños dentro
de un paño enmarcado por columnitas de clara raigambre vandelviriana, la hace
deudora del maestro.
Un recorrido por las empinadas calles hasta la plaza circular del Ayuntamiento y una
ojeada a la ermita de San Sebastián, completan la visita a La Guardia.
PEGALAJAR
A dos kilómetros de La Guardia, siguiendo la autovía E-902 dejamos ésta, para
desviarnos a la izquierda por una comarcal que nos conduce a Pegalajar, avanzada
cristiana en la frontera con Granada tras ser conquistada por Fernando III en 1244,
perteneció al municipio de Jaén hasta su independencia como villa en 1559.
También aquí el castillo se erigía como la construcción más importante, pero a
diferencia de La Guardia, apenas quedan restos de él: una puerta , cuyo arco de
piedra apuntado (Arco de la Encarnación) se recorta en una de las calles principales
del pueblo, y la torre del Homenaje, transformada en torre campanario de la iglesia
parroquial de Santa Cruz, iglesia de finales del siglo XVI, atribuida al seguidor de
Vandelvira, Alonso Barba.
De los dos arrabales o barrios extramuros, situados en cotas más bajas, en uno de
ellos se sitúa el Ayuntamiento, en la Plaza de la Laguna, que conserva una portada
en piedra muy clasicista de tradición renacentista aunque retocada en el siglo XVIII. En
el otro arrabal la gran protagonista es la “Charca” o gran alberca con un bello pretil de
piedra fechado en 1605, acuífero natural hoy casi perdido, que regaba las Huertas, o
bancales aterrazados en la ladera del monte, que constituyen un paisaje declarado y
protegido como Bien de Interés Cultural.
En sus inmediaciones la ermita de las Nieves, de construcción sencilla, pero amplia y
con una importante pintura de la Inmaculada, copia o de escuela de Murillo.
CAMBIL
Regresando a la autovía, ocho kilómetros adelante, nos desviamos para tomar la N-
324, que nos conduce hasta esta pintoresca villa encajada entre dos peñas en un
estrechamiento del río Oviedo, defendida por los castillos de Cambil y Alhabar, de
los que apenas quedan restos, tan efectivamente que estando tan próxima a Jaén
resistió en manos nazaríes hasta 1485, en que fue conquistada por los Reyes
Católicos.
A resaltar, aparte de las vistas que desde cualquiera de las dos orillas del río pueden
verse del caserío, la iglesia de La Encarnación, de finales del siglo XVI, obra
encuadrada dentro de la escuela vandelviriana. En su interior destacamos el retablo
mayor, obra de Sebastián de Solís, y algunas piezas de carpintería mudéjar.
Paseando por sus calles descubrimos algunas casas con portadas barrocas entre las
que destacan dos: la del Hospital, fundado por el obispo Fr. Benito Marín (h. 1760) y
la de la Casa del Condestable, ambas con planos alabeados y ampulosas
ornamentaciones características del barroco cordobés y sevillano.
Dejamos el núcleo urbano y tomamos de nuevo la N-324 remontando el cauce del rió
para adentrarnos en el corazón del Parque Natural de Sierra Mágina, rumbo a Huelma.
A 6 Km encontramos Mata Begid, un anejo de Cambil, que tuvo su origen en un
castillo árabe, que conquistado por Fernando III fue entregado a la ciudad de Jaén
hasta su venta a la familia Bosch en 1860. En este predio estuvo el Monasterio de
Santa María de Oviedo, de la Orden de San Basilio y allí se instaló después un Cuartel
de Remonta de Caballería antes de pasar a manos particulares. De este momento
data la ermita neogótica y la creación de un llamativo jardín romántico, que enlaza la
ermita con las viviendas. Posteriormente se añadiría una fábrica de luz y un molino de
aceite.
En el mismo camino, pero ya cercano a Huelma, tenemos el santuario de la
Fuensanta, célebre por el agua de su pozo al que acuden a beber los fieles de la
romería, que se celebra el primer domingo de septiembre, por los poderes curativos
que se le atribuyen.
HUELMA
La villa del marqués de Santillana, don Iñigo López de Mendoza, quien la conquistara
en 1438, y cuyos bellos escenarios serranos sirvieran de inspiración al marqués para
sus composiciones poéticas.
El castillo, que domina la población, responde a esa tipología de fortaleza residencial
de planta cuadrada con cuatro torres circulares característica del siglo XV.
El monumento indiscutible que nos guía, sin embargo, es el templo parroquial de La
Asunción, gracias a la intervención de A. de Vandelvira a finales de 1550 sobre lo ya
iniciado por Castillo “el viejo” y Domingo de Tolosa, completado después con la
aportación de Castillo “El Mozo”. Una de las iglesias más bellas del renacimiento
jienense.
A unos pocos kilómetros de Huelma siguiendo la N-324 en dirección a Úbeda se
localiza el yacimiento ibérico de El Pajarillo, que ha alumbrado excelentes piezas
escultóricas guardadas en el Museo Provincial de Jaén.
Continuando la misma dirección, a mano derecha sale una carretera local que nos
conduce a Solera y a Cabra de Santo Cristo. Es un desvío opcional de nuestra ruta.
La primera es un pequeño núcleo extendido al pie de la roca en la que se incrusta un
castillo casi derruido. La segunda, en el extremo oriental de la provincia, se configuró
entre los siglos XVI y XVII, sobre todo en este último, gracias a la milagrosa presencia
del “Cristo de Burgos”, un lienzo con propiedades milagrosas por el cual se construye
un buen templo, realizado por los arquitectos jiennenses, Juan de Aranda y Eufrasio
López, y dotado con una gran retablo del siglo XVIII.
Si no abandonamos la N-324, bordeando el río Jandulilla, nuestra ruta principal,
encontramos a mano izquierda el pueblo de Bélmez de la Moraleda, sin interés desde
el punto de vista artístico y monumental, aunque se hizo célebre por las misteriosas
“caras” aparecidas en el suelo de una casa particular.
BEDMAR
Unos 20 Km más allá del cruce de Bélmez encontramos otro que nos conducirá por la
C-328 hasta Bédmar. No obstante, opcionalmente, si continuamos 4 Km más
llegaríamos a Jódar, villa de señorío, que jugó un importante papel bajo la dominación
islámica. Posee un Castillo con fuerte torre del Homenaje, recientemente restaurado y
provisto de un interesante Centro de Interpretación. También posee una buena iglesia
parroquial, bajo el título de La Asunción, iniciada en el siglo XVI, aunque configurada
en su mayor parte durante el siglo XVIII, con excelente portada neoclásica; una ermita
del Santo Cristo, que posee una buena talla barroca de crucificado, el Cristo de la
Misericordia, patrón de la villa, y un interesante Ayuntamiento, neohistoricista, del
primer cuarto del siglo XX en la misma plaza de la iglesia parroquial.
La villa de Bédmar, que en principio fue de la Orden de Santiago, se convirtió en villa
de señorío al adquirirla por compra don Alonso de la Cueva en 1562, luego
transformado en marquesado con Felipe III. La importancia estratégica y militar, al
igual que en Jódar, deriva en la construcción de un potente castillo en el siglo XV, hoy
muy deteriorado, pero de gran belleza e interés en sus sistema defensivo.
A la sombra del castillo, la iglesia de La Asunción, de origen gótico, como puede
verse en la cabecera, pero reformado ampliamente a raíz de la adquisición de la villa
por Alonso de la Cueva, se inscribe en la línea de los templos vandelvirianos realizado
en este caso por Castillo “El Mozo”, de bellas portadas manieristas.
En las cercanías del pueblo, en un bello paraje natural a orillas del río de Cuadros y al
pie de una atalaya medieval está la ermita de la patrona de Bédmar, laVirgen de
Cuadros, que conserva bien su fábrica y decoración pictórica de comienzos del siglo
XVII.
GARCIEZ
Esta pequeña villa, hoy anexionada municipalmente a Bédmar, asentada en el valle,
equidistante de Bédmar y de Jimena, fue el señorio del conde de Garcíez, que en
tiempos recientes pasó a manos del marqués de Viana, sumiller de Alfonso XIII.
Testimonio de ese pasado señorial es el Palacio del conde de Garcíez, muy
deteriorado, pero con una sobria portada clásica de mármol, de orden dórico, y un
patio con muy buenos relieves, ya de finales de siglo XVI. Actualmente está siendo
rehabilitado por su actual propietario.
La iglesia parroquial de La Asunción, aunque sencilla, responde igualmente al estilo
de mediados del siglo XVI, realizada por un cantero baezano que trabajó en otras
ocasiones a las órdenes de Vandelvira: Miguel Ruiz de la Peña. Esta iglesia tuvo una
pieza de excepcional calidad, hoy en la catedral de Jaén, el Misal del cardenal
Merino, realizado en talleres del norte de Italia.
JIMENA
De nuevo en la C-328 encontramos a Jimena extendida sobre la ladera del monte, una
villa de fuerte impronta medieval, árabe y cristiana, con un castillo en el centro de la
población a cuya Plaza de la Constitución se asoma la Torre del Homenaje, cuadrada
y fuerte con ventanas geminadas mudéjares y en su interior restos de una curiosa
temática de escenas navales pintada en sus muros, fechables en torno al siglo XV.
La iglesia parroquial de Santiago, es la pieza más destacada. Una gran fábrica
iniciada en un estilo gótico tardío ya en pleno siglo XVI visible en su capilla mayor, que
al exterior muestra ya motivos ornamentales clásicos, posiblemente cuando la villa
pasó de manos de la Orden de Calatrava a la de doña María de Mendoza, viuda ya de
Francisco de los Cobos. El templo ha sufrido una seria reforma en los años 60 del
pasado siglo.
Más conocida sean quizás la pinturas rupestres de la Cueva de la Graja, en la
Sierra del Lanchar, de tipo esquemático, consideradas del periodo Neolítitico.
ALBANCHEZ DE MÁGINA
Desde Jimena retrocedemos dos kilómetros para tomar un desvío que nos introduce
en el corazón de Sierra Mágina rodeando el núcleo montañoso más alto con los picos
del Aznaitín (1740m) y Monteagudo (1683m), entre los que se encuentran los núcleos
de Albanchez y Torres. Los ocho kilómetros hasta llegar a Albanchez transcurren junto
al cauce del río Hutar en medio de un paisaje de montaña bellísimo y al fondo, el
pueblo de Albanchez encaramado en una ladera, dominado por un castillo roquero,
cuyo acceso constituye un estimulante ejercicio de senderismo.
El apretado caserío del pueblo invita a penetrar por sus empinadas calles hasta la
placeta donde se halla la iglesia parroquial de La Asunción, muy sencilla, pero con su
estructura basilical de templo renacentista, que se cubre mediante bóveda
acasetonada en combinación con armadura mudéjar. Posee además una interesante
pila bautismal de piedra del siglo XIV.
Imprescindible probar los dulces tradicionales del horno de Contreras.
La oferta de turismo rural nos posibilita descansar en el Cortijo de Hutar, muy bien
rehabilitado y con vistas excepcionales.
TORRES
A 9 Km de Albanchez de Mágina, se sitúa esta villa que fue adquirida por Francisco de
los Cobos a la Orden de Calatrava, en 1539. Esto dará pie a una presencia activa de
A. de Vandelvira documentada en su iglesia, un puente y tal vez en las trazas de la
Casa- Almacén. Todo ello dentro de una estructura urbana adaptada a su disposición
en ladera de gran efecto pintoresco.
La iglesia parroquial de Santo Domingo, sobre un espolón que se convierte en un
mirador espléndido, está muy alterada para reconocer la mano de Vandelvira, que sin
embargo consta fue su autor. A cambio si nos ofrece una singular pila bautismal de
cerámica vidriada mudéjar del siglo XV.
La Casa- Almacén, para guardar las rentas de los marqueses de Camarasa, hoy
rehabilitada para funciones sanitarias y culturales, tiene una interesante portada
clasicista, fechada en 1565, que guarda relación con los diseños vandelvirianos.
Del mismo modo el puente o “La Puente”, como se le denomina popularmente, que
salva el cauce del río Torres para subir al paraje de Fuenmayor, donde se localizaban
los molinos de pan, es obra documentada de Vandelvira de la misma fecha.
El manantial de Fuenmayor, a unos 10 Km de Torres, es uno de los más bellos parajes
naturales de la provincia. Especialmente recomendable es la visita durante la floración
de los cerezos, cuyo fruto además es de excelente calidad.
Desde Torres alcanzamos Mancha Real, bien continuando por la misma carretera local
que traíamos hasta enlazar con la C-328, o por otra local, de trayecto más corto.
MANCHA REAL
Es el núcleo más importante de toda la serie de poblados de colonización llevados a
cabo en el entorno de Jaén guante el primer tercio del siglo XVI. Una experiencia, que
reviste el mayor interés de cara al proceso paralelo de colonización a gran escala que
se estaba iniciando en América. Asentada sobre una llanura, a 15 Km de Jaén, su
trazado es rigurosamente ortogonal con calles de dos anchos diferentes, cruzada de
este a oeste por una principal o calle Maestra, situándose en el centro la Plaza,
rectangular, donde se sitúa la iglesia, el ayuntamiento y otras dependencias
municipales, según el plano original, fechado en 1537.
La pieza monumental más importante es la iglesia de San Juan Bautista, en la que
está presente la mano de Vandelvira en su portada lateral. También en lo que es la
estructura del templo se atiene a los esquemas vandelvirianos, aunque no se realizara
totalmente hasta bien entrado el siglo XVII.